Vie. May 14th, 2021

Tecnología

Captan la increíble imagen de una mancha solar con una resolución nunca antes vista

Astrónomos del Observatorio Solar Nacional (NSO) de EE. UU. acaban de hacer pública la imagen más detallada de una mancha solar hasta la fecha. Se trata de una fotografía tomada el pasado 28 de enero por el Telescopio David K. Inouye, el observatorio terrestre solar más grande y avanzado del mundo. En la imagen se pueden ver estructuras magnéticas «tan pequeñas» que apenas tienen 20 kilómetros de diámetro, según explica Thomas Rimmele, director asociado del NSO en un comunicado. Los primeros resultados acaban de publicarse en la revista « Solar Physics».

Si bien la imagen de esta mancha refleja solo una pequeña porción del Sol de tan solo 16.100 kilómetros de ancho (nuestra estrella tiene un radio de 695.993 kilómetros), es lo suficientemente grande como para que la Tierra pueda caber fácilmente en su interior. El centro oscuro, donde se concentran múltiples campos magnéticos, en realidad es más frío que los puntos más brillantes de fuera. Aún así, la temperatura de las zonas sombreadas es de más de 7.500 grados Fahrenheit (4.100 grados Celsius), lo que convierten la zona «fría» en un área infernal.

«Las rayas que se extienden desde la región oscura hacia los lugares más luminosos indican parches de gas caliente y frío esculpidos por la convergencia de intensos campos magnéticos y gases calientes que hierven desde abajo», según explica la NSF.

El peligro de las manchas y las tormentas solares

«Las manchas solares son la representación más visible de la actividad solar. Los científicos saben que, cuantas más manchas son visibles en el Sol, más activa está nuestra estrella», explican desde la NSF. El astro del Sistema Solar, que tiene un ciclo de once años, alcanzó un mínimo solar -momento de menor cantidad de «parches» solares- en diciembre de 2019, y esta mancha fue una de las primeras manchas del nuevo ciclo, que se prevé alcance su máximo a a mediados de 2025.

Las manchas solares están asociadas a fulguraciones violentas erupciones de plasma, conocidas como eyecciones coronales de masa (CME por sus siglas en inglés). Estos «bombazos», que viajan a increíbles velocidades y que pueden provocar las temidas tormentas solares, tienen efectos palpables en el clima espacial y también pueden afectar a la Tierra, si bien nuestro campo magnético actúa de efectivo «escudo» en la mayoría de ocasiones. Las auroras boreales son la prueba de los choques de estas partículas «disparadas» por el Sol, deformando nuestras defensas magnéticas.

Pero, aún así, hay veces que su influjo llega a ser notable. Por ejemplo, a principios del siglo XX se vieron auroras boreales en latitudes tan extrañas como Madrid; han causado interrupciones en el telégrafo en Norteamérica y Europa en varias ocasiones; o apagaron las luces de Broadway durante horas. La tormenta solar más potente jamás registrada se conoce como el evento Carrington, descubierto por Richard Carrington en 1859. El campo magnético terrestre se deformó por completo, permitiendo la entrada de una llamarada solar que provocó inmensas auroras boreales y cortes en la incipiente red de telégrafo transoceánica.

«Los campos magnéticos asociados con las tormentas solares pueden afectar a las redes eléctricas, las comunicaciones, la navegación GPS, los viajes aéreos, los satélites y los astronautas que se encuentran en el espacio», afirman desde la NSF. De momento, estas tormentas solares solo pueden ser anticipadas con unos días de margen, si bien conocer más sobre el funcionamiento del Sol ayudará a la humanidad a poder predecir sus efectos en nuestro planeta de forma más efectiva.

Un «aperitivo» de lo que llegará

A pesar de lo increíble de la imagen, en realidad el Telescopio Solar Inouye (que se ubica en isla de Maui, en Hawai) aún se encuentra en pruebas. La NSF afirma que esta fotografía es solo un pequeño «aperitivo» de las tomas que nos llegarán en los próximos años (está previsto que Inouye empiece a trabajar a pleno ritmo a finales de 2021, si bien su calendario se ha visto retrasado por la pandemia del Covid-19), gracias a la óptica avanzada del telescopio, a su espejo primario de cuatro metros de diámetro y la llegada de un nuevo ciclo solar con un repunte en la actividad.

De hecho, no es la primera vez que el telescopio Inouye ofrece espectaculares imágenes de nuestra estrella. A principios de año se hacía pública la fotografía de mayor resolución de la superficie de nuestro astro hasta la fecha, donde se podían ver estructuras similares a células del tamaño de Texas (un 30% más grandes que el tamaño de España) que erupcionaban y se movían por encima de la estrella. En concreto, en el vídeo se podía distinguir el plasma que se elevaba desde lo más profundo de la estrella hacia fuera, mientras que los bordes más oscuros entre las «células» indicaban dónde se enfría y se hunde el este material (unas estructuras que también pueden apreciarse en la nueva imagen).

«Con este ciclo solar recién estrenado, también entramos en la era del Telescopio Solar Inouye», afirma Matt Mountain, presidente de la Asociación de Universidades para la Investigación en Astronomía (AURA), la organización que administra NSO y el Telescopio Solar Inouye. «Ahora podemos apuntar al Sol con el telescopio solar más avanzado del mundo para capturar y compartir imágenes increíblemente detalladas, sumándolas a nuestros conocimientos científicos sobre la actividad del Sol».

Fuente: ABC.es